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La España de sol y luz: una oportunidad para el bienestar

 

La España de sol y luz España es muy conocida y querida por los muchos días de sol en sus preciosas playas. Sus ingresos en el sector turístico suponen una gran parte de la economía del país. Anualmente llegan a España unos 55 millones de turistas para tomar el sol y bañarse.
Raras veces nos paramos a pensar qué significaría utilizar la bendición de tanto sol no sólo para broncear nuestra piel, sino también para el abastecimiento de energía de los españoles y turistas extranjeros en el país. Especialmente el empleo de la energía solar fotovoltaica llevaría consigo muy importantes consecuencias medioambientales y políticas.
 

La España de sol y luz

En la actualidad se obtiene gran cantidad de energía a partir del petróleo. Éste se utiliza para calentar agua, que se evapora y mueve unos mecanismos; después, ese movimiento (energía cinética) es transformado en energía eléctrica. Las centrales termosolares básicamente funcionan igual, pero calentando el agua con energía solar en lugar de petróleo. Su aplicación es un gran avance medioambiental que permitiría producir, junto con centrales eólicas, gran parte de la energía que demanda España.

Sin embargo, se puede conseguir una mayor independencia a través de la energía solar fotovoltaica. La energía solar fotovoltaica no calienta agua mediante paneles solares, sino que estos paneles transforman directamente la luz solar en electricidad. Esta fuente de energía es aplicable directamente a los hogares, tal y como ya se hace en algunas casas aisladas en el campo, que se han provisto de placas solares para poder abastecerse de electricidad.

La España de sol y luz

Imagínense cómo sería un futuro en el que la electricidad que cada uno de nosotros consumimos día a día en nuestros hogares (y la que gastan los turistas en los hoteles) proviniera en gran parte directamente de placas solares instaladas en nuestros tejados. El abastecimiento de energía se podría completar, sobre todo en invierno, por ejemplo, a través de gas butano. Las familias empezarían a calcular con precisión su consumo de energía por los aparatos electrodomésticos, para así optimizar la relación entre gastos y eficacia.

El sol, fuente gratuita, libre e inagotable de energía, nos aportaría la mayor parte de la electricidad que necesitamos. Cuando con los años avance la investigación sobre la energía solar, los costes de las placas solares bajarán. En los meses de mucho sol, las familias que tienen placas solares en sus tejados incluso podrán pasarles una parte de la energía así obtenida a los tendidos eléctricos, recibiendo una remuneración por parte de las centrales eléctricas.

La España de sol y luz

Cuanto más cerca esté una región del ecuador, menor será la diferencia entre la intensidad de la radiación solar en verano y en invierno. Por ello, por ejemplo, las Islas Canarias podrían abastecerse completamente y en todas las estaciones del año a través de la energía solar y eólica, ya que ni siquiera hace falta calefacción en invierno e incluso en los inviernos más fríos el sol es abundante. La combinación de dos formas de energía renovable como el sol y el viento es ideal, pues en los momentos que no haya sol, puede hacer viento y al revés.

El fomento de la independencia eléctrica sería uno de los pasos importantes hacia la autonomía de las regiones dentro de un mundo globalizado que se concibiera como una gran familia, en la que sus miembros se ayudaran mutuamente a que cada uno de ellos pueda desarrollarse de forma libre y responsable.

Sylvia Führer

 

 
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